Pero que no nos engañen, las malas rachas no nos hará invencibles, las terceras personas a veces quiebran nuestra suerte. La llama se apaga, se extingue, se va y no vuelve. Las miradas, las que antes se hablaban, ya no dicen nada. El amargo fracaso de una historia estancada. Y día tras día, el rosa se convierte en sonrisas rotas. El aire quema, aunque no se nota. La almohada oye como te desahogas y la ausencia pesa más cada hora.
Yo no soy distinta, ahora formo parte de la lista. De las de corazones rotos y almas quebradizas. Tú, tú no eres diferente, eres otro artista, intentando viajar en primera clase para acabar en turista.

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