sábado, 14 de enero de 2012

Tonta ilusa.

Una casa enorme y carísima, con jardín y piscina, tres sirvientas, dos meses en la playa todos los veranos, viajes a Europa y Estados Unidos. Ropa nueva todos los meses, la mejor, la más cara. El ultimo móvil, el último MP4. El último televisor, el más grande, uno en cada habitación. Los mejores colegios, el mejor country de fin de semana, los amigos, las mejores familias. Una moto antes de los 16, el coche antes de los 18, el jet sky desde que aprendí a caminar. Fiestas todos los sábados.

Creí por un momento que eso era la felicidad, y mientras tanto, la dejé escapar...

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